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¿Crees que la educación debería actualizarse?

Desde hace varios años se ha venido demostrando que las personas no solo actuamos a través del raciocinio, algunos casi aseguran que es todo lo contrario, nos dejamos llevar mucho más por nuestras emociones y también hacemos caso a nuestra intuición de cara a tomar decisiones importantes.

Por eso se considera indispensable que exista un equilibrio entre estas tres cualidades del cerebro humano, debemos acumular conocimientos académicos que nos permitan actuar a través de la razón, pero también debemos aprender a gestionar nuestras emociones y a reconocer entre nuestros pensamientos aquellos que de verdad nos aportan valor.

La educación en este respecto juega un papel muy importante. Para desarrollar estas tres habilidades es necesario plantar la semilla desde la escuela trabajando en equipo desde casa y brindando actividades extra que consoliden nuestras acciones.

No es ninguna novedad que hoy en día los niños demandan más conocimiento, pero lo que no todo el mundo quiere reconocer es que exigen aprenderlo de una manera diferente, más lúdica si, pero también con herramientas que les permitan ir más allá del simple concepto, descubriendo varias cosas al mismo tiempo y pudiendo adquirir nuevas experiencias relacionadas.

Actividades que ofrezcan algo más que lo tangible.

Nos hemos convertido en una sociedad multitarea casi por obligación, estar ocupado es sinónimo de ser exitoso aunque las evidencias nos indican lo contrario, la productividad es cada día más escasa y las distracciones reinan nuestra rutina.

Y aunque es una realidad que las nuevas generaciones necesitan estímulos constantes que llamen su atención para mantenerse atentos a un mismo tema por un tiempo determinado, es necesario más que nunca que no se distraigan.

Es nuestro trabajo como educadores que esos estímulos que debemos ofrecer se conviertan en algo valioso y no se queden en algo vacío que solo entretiene sus sentidos sin aportar nada a sus mentes, debemos esforzarnos más en complementar nuestras estrategias de enseñanza y cubrir las nuevas necesidades.

En el futuro, todo podrá buscarse en Internet en cuestión de micro segundos estés donde estés, así que es importante que desarrollemos personas capaces de interpretar, crear, imaginar y solucionar circunstancias de la vida cotidiana en lugar de simples contenedores de mucha información, pero sin habilidades para saber usarla.

Solo en las escuelas no es suficiente.

Hemos depositado en las escuelas toda la responsabilidad, pero no debe ser solo tarea de éstas, como padres debemos preocuparnos por formar a las personas del mañana que serán quienes construirán una sociedad más empática, cooperativa, creativa e innovadora.

Es verdad que nuestro ritmo de vida no nos pone fácil esta tarea, pero precisamente por ello cada vez es más importante poder ponerse en el lugar del otro, trabajar de manera conectada y ensamblada, ser creativos, aprender a autoliderarse para mejorar como seres humanos, crear entornos motivantes, entornos con confianza para que las ideas fluyan y se conecten.

Porque así, les brindamos a los que vienen la oportunidad de crecer con las habilidades necesarias para construir el mundo que les permita ser más felices. Que ellos mismos puedan crearse las oportunidades que consideren más oportunas, haciendo sinergias y trabajando en equipo para conseguir los objetivos que desean.

¿Somos plenamente conscientes del verdadero potencial que tienen?

Los niños deben sentir pasión por lo que hacen, disfrutar en las aulas, aprender de forma práctica para conservar ese conocimiento el mayor tiempo posible asociándolo a la emoción que sienten al ver los resultados inmediatos de las actividades que realizan.

Sentirse entusiasmados y deseando volver.

Para ello debemos enseñarles a ser ambiciosos con sus objetivos, trabajar junto a ellos su autoestima para que descubran por sí mismos que pueden dar mucho más de lo que creen y conseguir sus sueños mediante la elaboración de planes que les indiquen un camino de acciones a seguir para llegar a sus respectivas metas.

Esto los convierte en pensadores creativos. Al sentir el respaldo de sus compañeros y profesores y conseguir el reconocimiento por un trabajo bien hecho se les proporciona la motivación para seguir adelante.

Necesitamos que reconozcan en las aulas entornos de absoluta confianza, todos solemos responder de la misma forma en que somos tratados y para que esto se convierta en un beneficio debemos dejar a un lado nuestro ego individualista y procurar a los niños aquello que realmente necesitan.