¿Por qué trabajamos por parejas?

Es cierto que a priori podría parecer que queremos incentivar el trabajo en equipo cosa que es cierta, pero no es solo esto lo que nos invita a mantener siempre esta metodología de trabajo en pares e incluso en tríos donde cada uno de los integrantes de estos pequeños equipos juega un rol fundamental para llevar a cabo cierta tarea.

Crear, programar, construir y pensar en pares forma parte de una metodología utilizada en empresas de distintas índoles llamada “pair programming” y es que han descubierto con la práctica la veracidad del refrán “dos cabezas piensan mejor que una”.

Es una metodología de desarrollo.

Dos programadores trabajan sobre la misma máquina y cada uno adopta un rol específico durante el tiempo determinado que consideren oportuno para que la productividad de cada uno esté siempre en el nivel máximo de atención.

Durante el proceso de aprendizaje a través de esta metodología los participantes están constantemente cambiando de rol con la finalidad de mantenerlos atentos a todas las etapas del proceso de desarrollo.

Consideramos que trabajar a través de la asignación de roles específicos permite a los alumnos conocer otro punto de vista sobre el mismo asunto, quizá otro camino para solucionar un mismo problema y sobre todo les ayuda a comprender que su compañero tiene el derecho de encontrarse en otra posición y así respetar siempre la interpretación de los demás sobre un mismo asunto sin sentir la necesidad de anteponer la suya propia, si no buscando unificar conceptos para llegar al destino solicitado.

Podemos hacer una similitud con otra disciplina, por ejemplo, un partido de fútbol en el cual cada uno de los jugadores toma su lugar en el campo para defender la portería o para ir a meter los goles a la portería del contrincante.

Si en un partido de fútbol todos se colocaran en la portería evidentemente nadie del equipo contrario podría meterles un solo gol, pero ellos tampoco tendrían a nadie haciendo lo suyo en la portería contraria. Incluso al contrario, si todos intentaran meter el gol no habría sincronía y dejarían abandonada la portería propia permitiendo que el otro equipo metiera goles a diestra y siniestra.

De la misma manera en la programación a pares se suele asignar un papel a cada uno de los integrantes del equipo. En principio se aplican dos roles:

  1. El rol de navegador (que hace alusión al mundo automovilistico) quién se encargara de revisar la ruta, proponer nuevos caminos, procurar la calidad del viaje e incluso aprender nuevas habilidades de conducción basadas en su propio piloto, e
  2. El rol de controlador que ha de seguir las instrucciones del navegador, es quién maneja la máquina, quién toca el ordenador o pone las piezas juntas.
  3. A veces, se incluye un tercer rol que llamaríamos supervisor. Cuando la tarea se vuelve un poco más complicado necesitamos un tercer participante que esté atento a las instrucciones que se dan y que se siguen verificando siempre si tanto unas como otras son correctas.

Todos están constantemente intercambiando conocimientos.

No se trata de que se queden engullidos en un solo rol y se acostumbren a él, todo lo contrario. Se procura que los dos o tres participantes según el caso cambien de rol cada cierto tiempo dependiendo de la actividad que se esté realizando para que aporten su parte en cada etapa del proceso.

Además, acostumbramos a los alumnos al nuevo mundo empresarial en el cual se están aplicando nuevas estrategias de productividad para proporcionar mejores resultados en menos tiempo y permitir que se favorezca la calidad de vida de los trabajadores.

Se dice que el “pair programming” favorece la productividad de forma tal que en la mayoría de los casos se ha detectado hasta un 15% menos de errores de código de programación.

Es cierto que podría prestarse a distracción tener a dos personas trabajando a la vez en el mismo programa, pero allí entra la capacidad del líder o del facilitador de brindarles una motivación como bien podría ser la de encontrar cuanto antes el resultado final para aprovechar el tiempo restante en actividades lúdicas.

Es un método estupendo para validar ideas y crear entornos de trabajo de mayor confianza.