¿Para qué sirven los Talleres Cómo hablar a tus hijos?

¿Te has hecho está pregunta?

Tanto si eres padre o madre, como si eres docente, en este post te resolvemos tu duda.

Queremos que tengas la sensación de que has experimentado e integrado las habilidades básicas de comunicación respetuosas y que te vayas con la certeza de que lo haces con las actitudes de empatía, autenticidad y aceptatación incondicional hacia tus hijos. De eso nos aseguraremos durante la vivencia de nuestro taller. Después, cuando te vayas tendrás que practicar y practicar en casa y no te preocupes que no te faltarán ocasiones para ello. Tus hijos te van a dar ocasiones sin parar, una detrás de otra.

Alguna habilidad en una situación determinada, no te va a funcionar (por suerte ni los niños ni nosotros somos robots). Y cuando funcionen, que es la mayoría de las veces, entonces disfruta de tus éxitos, y sobre todo, disfruta de la relación de cercanía y confianza que se va a generar con tus hijos.

Objetivo: aplicar habilidades

El objetivo de nuestro taller básico Cómo hablar a tus hijos está claro: que aprendas a aplicar nuestras habilidades prácticas y efectivas en la comunicación con tus propios hijos.

Resultado:

  • Aumento cuando lo apliques de tu Autoestima y Autoconfianza y la de tu hijo
  • La relación entre tú y tus hijos se va a hacer más profunda, más pacífica y de mayor confianza.
  • Tus hijos se van a sentir más entendidos y respetados y tú también.

Habilidades de comunicación como puntos de anclaje:

  • Pones en acción Alternativas al castigo que hacen que tu hijo se dé cuenta de que su comportamiento tiene consecuencias y, por tanto, se hace más responsable de su comportamiento.
  • Sustituyes la recompensa por la apreciación, muestras interés real y estimulas la autoestima de tu hijo sin tener que comprar nada.
  • Describes de tal manera que tu hijo se alaba a sí mismo.
  • Cambias el rincón de pensar por el tiempo de presencia con tu hijo.
  • Estableces límites claros y seguros. Construyes con tus palabras y acciones un espacio delimitado y sólido en el cual tu hijo tiene autonomía y opciones para decidir.
  • Puedes ser democrático – sin ser indulgente ni permisivo – dándote a ti y a tus hijos un espacio donde puedes expresar tus límites personales y  no es necesario ser ni «el padre perfecto» ni «el hijo perfecto».